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lunes, 23 de febrero de 2015

Retro Day: Este Steampunk está muy vivo!!

El pasado 21 de Febrero la librería Gigamesh de Barcelona celebró el Retro Day, en colaboración con la editorial Tyrannosaurus Books. Un evento dedicado tanto al Steampunk como a los retrofuturismos nacidos a su alrededor (Greenpunk, Clockpunk...), que congregó a lo largo de todo el día a seguidores del género.
Para empezar, merece la pena destacar la buena acogida que tuvieron todas las actividades que se propusieron. Los asientos del público estuvieron siempre ocupados, ya fuera por una docena o por una treintena de espectadores con ganas de escuchar lo que quisiera explicarles el ponente de turno (aunque, si quisiéramos ponernos quisquillosos y dar un ganador, probablemente el Misterio Interactivo de El Joven Moriarty sería el que logró reunir a un mayor público). Además, la librería emitió por streaming todas las intervenciones, así que incluso quienes no pudieron acudir a Barcelona tuvieron la oportunidad de verlo (de hecho, ya están disponibles los vídeos en Youtube).
Personalmente, mi experiencia fue muy buena. Gigamesh se ha ganado a pulso ser referencia en la literatura de fantasía y ciencia-ficción, así que poder hacer allí la presentación ha constituido un subidón de moral enorme. Y en cuanto al evento en sí, y a pesar de que ya son tres años embarcado en las presentaciones de las sucesivas recopilaciones de Ácronos, lo cierto es que no pude reprimir un punto de nerviosismo previo a sentarme frente al público. Sin embargo, una vez hecha la introducción y roto el hielo por nuestro ínclito coordinador, Josué Ramos, el desparpajo acumulado vino en mi ayuda para sacar adelante una intervención improvisada por completo. El único pero, eso sí, me lo pusieron al atuendo. Y es que tras "vestirme de gala" en otras ocasiones, esta vez dejé el chaleco y los demás accesorios victorianos en Madrid. Borrón que, por suerte, compensé durante la sesión de firmas al conseguir los elogios de varias personas, a las que les encantó conseguir una dedicatoria hecha con pluma estilográfica (y una caligrafía a juego).





Mención aparte para mis compañeros en la presentación (y durante gran parte del día, ya que también compartimos comida y hasta cena): Josué Ramos, Armando Valdemar y Jordi Noguera. Y es que, aparte del placer (y causa de admiración) que supone oír a Josué sobre los múltiples frentes que mantiene abiertos para publicar, me alegró tener además la oportunidad de conocer a otros compañeros "de profesión" y compartir tanto experiencias como ideas sobre proyectos futuros... en algunos de los cuales sería un placer coincidir.
¿Qué más puedo contar? Pues el buen ambiente general, y lo divertido que fue compartir el tiempo con parte de los aficionados el steampunk en Barcelona, cuyos cosplays ayudaron a animar el evento y me hicieron sentir un poco más culpable por no haberme vestido "adecuadamente" para la ocasión.




En definitiva, que después de cuatro años el movimiento Steampunk parece imparable. Desde aquellos días en que Ácronos era un simple proyecto para darle voz a los autores españoles del género, el número de obras (nacionales y extranjeras) no ha dejado de crecer; y, lo que es aún mejor, la cresta de la ola sigue subiendo. Así que bienvenidas sean iniciativas como el Retro Day para continuar reuniendo a los lectores con sus lectores (y animando, espero, a descubrir este universo a otras personas).

viernes, 13 de febrero de 2015

Un mes de Febrero Agitado, no Removido

Esperando que me disculpéis el guiño simpático al universo Bond, me gustaría compartir con vosotros las últimas noticias concernientes a publicaciones de libros y eventos literarios en los que voy a estar involucrado. De hecho, los aficionados al Steampunk deberían estar atentos porque la última quincena del mes van a disponer de unas cuantas ocasiones para reunirse y disfrutar de su afición. Así que, sin más preámbulos, vamos allá con esta breve lista de eventos:

ÁCRONOS 3
El nuevo volumen de relatos Steampunk coordinado por Josué Ramos y Paulo César Ramírez saldrá a la venta el próximo 20 de Febrero y, para los más impacientes, en la tienda Cyberdark ya se puede reservar ejemplares.

Pero si a los autores participantes nos alegró mucho ir comprobando la buena acogida que ha ido teniendo cada recopilación, este año se va a dar un salto importante: la presentación oficial se llevará a cabo el día 21 de Febrero en la librería Gigamesh de Barcelona. No sé qué pensarán los demás, pero para mí es todo un gustazo que una de las decanas del género nos abra sus puertas para este evento al que, salvo problemas de última hora, espero acudir para poder ser parte de los "padrinos".

RETRO DAY
Como ya os he adelantado, el sábado 21 de Febrero la librería Gigamesh (en colaboración con Tyrannosaurus Books) se convertirá en punto de reunión para autores y amantes de la literatura retrofuturista. Pero no sólo por la presentación de Ácronos 3 si no porque, a partir del mediodía, se llevarán a cabo presentaciones de libros, charlas para comentar algunos de los subgéneros del steampunk y, como ya he dicho, será una buena oportunidad para lucir galas victorianas. Aquellos a los que os interese acudir, podéis consultar el programa de actividades en la imagen que acompaña esta nota.

JORNADAS STEAMPUNK
Bajo el sugerente título de "Nuestra patria es el tiempo", los días 27 y 28 de Febrero, la editorial Nevsky ha decidido convocar a los aficionados al Steampunk de Madrid a la Casa del Libro de Gran Vía. Entre las variadas actividades propuestas hay cuenta cuentos, charlas, talleres... Y allí, el día 27 por la tarde, os espero junto a Sofía Rhei, Eduardo Vaquerizo y Marian Womack para hablar sobre algo sencillamente complicado: ¿Qué es el Steampunk?. Eso sí, dado el empaque de mis compañeros de tertulia, me temo que mis aportaciones pueden quedar oscurecidas ante el desparpajo y la sabiduría que tanto Sofía como Eduardo pueden desplegar en público (y si no os lo creéis, sólo tenéis que venir y verlo).

A la vista de estas iniciativas, si alguien pensaba que el Steampunk había tocado techo será mejor que se replantee sus convicciones. Y, a título personal, me alegra muchísimo poder ser parte de muchas de estas demostraciones de la buena salud del retrofuturismo en España. Así que ya sabéis, si aún hay algún lector de este blog que tenga por ahí un ejemplar al que le falte mi firma... que no diga que no tuvo oportunidades para encontrarme.

Un saludo y hasta pronto.

viernes, 6 de febrero de 2015

Influencias VI: Space Opera

Este año, al llegar las Navidades, decidí ponerme una trampa: incluí cierto cómic en mi "carta a los Reyes Magos", a sabiendas de que me obligaría a completar la colección si al final me lo regalaban. El cómic era Valerian, agente espaciotemporal, y los Reyes Magos decidieron caer en la trampa, lo cual me alegró mucho. Y me ha dado pie para escribir este artículo (y para descubrir que hacía casi cinco años que no hacía uno parecido).

Que aún no tuviera los álbumes de Valerian se debía, principalmente, a dos cosas: en la época en que los leía era demasiado joven para poder pagar lo que costaban y que, pasado el tiempo, mis estanterías se llenaron de cómics de superhéroes hasta obligarme a meditar mucho nuevas adquisiciones. Esa limitación de espacio, que todo comprador de libros o cómics ha de enfrentar antes o después, es la que me ha hecho contenerme cuando me encontraba con los viejos cómics que leía de "peque". Sin embargo, a principios del pasado Diciembre me encontré con algunos de los ejemplares de Valerian en una tienda y eso despertó la nostalgia en mí hasta el punto de decidirme a encontrarle un hueco.

Sin querer parecer muy mayor, diré que la influencia de Valerian me viene de mediados de los ochenta. En aquel entonces yo no era más que un crío pre-adolescente que se pasaba todas las tardes, de lunes a viernes, en la sala de lectura de la biblioteca que existía a cinco minutos de casa de mis padres. Así que, para mi, las aventuras de Valerian (y otros cómics europeos de la época: Asterix, Blueberry, etc...) están intrínsecamente unidos al recuerdo de aquellas horas en que me olvidaba por completo del mundo real. Y aunque lo dejara de lado durante más de veinte años, al releerlo me he dado cuenta de que había toda una serie de filias que probablemente comenzaron ahí.

El espacio oscuro y misterioso. A pesar de que yo recordaba mejor algunas imágenes muy coloristas (y, los especialistas me perdonen, casi psicodélicas), el reencuentro con Valerian me ha puesto delante viñetas de horizontes negros e interiores de naves espaciales iluminadas tan sólo por el instrumental de a bordo (un poco como algunos planos de Alien, el octavo pasajero). En ese sentido (y sobre todo por las similitudes en el uniforme) me ha hecho recordar las historias de Érase una vez... El Espacio. Porque, a pesar del humor que podían derrochar luego en sus tramas, mirar hacia esos planos de la nave de Valerian (o las numerosas escenas en las que charla en la cabina con Laureline) te obligan a recordar lo frío y peligroso que es el espacio. Una idea que, en mis escasas incursiones en la literatura "espacial" siempre ha estado presente.


(Érase una vez... el espacio)

Cuestiones morales. Otro aspecto que había olvidado de las aventuras de Valerian eran los conflictos morales que se les planteaban a la hora de solventar las misiones que les encomendaban. Así como la tendencia a utilizar ciertas conductas "reprobables" de la historia de la humanidad como origen del problema a resolver (siempre desde una perspectiva crítica). Esa forma de cuestionarse aspectos incómodos de la sociedad la he disfrutado después en algunos clásicos de la ciencia ficción, amén de inculcarme la afición a usar ejemplos históricos como bases para las narraciones (dentro del concepto de que "la historia tiende a repetirse").

Igualdad de sexos. A pesar de que el protagonista masculino monopolice el título de la serie (en 2007, con motivo del 40 aniversario de la serie, se decidió renombrarla como Valerian y Laureline), Valerian no sería Valerian sin Laureline a su lado (por no decir que el héroe nunca lo habría sido sin la dama para guiarle). De hecho, y salvo casos como los libros de Los Hollister, creo que en aquella época no tuve muchos más ejemplos en los que el protagonismo entre sexos se repartiera de forma equitativa. Aunque, al pensar en las características que los diferencian, se podría decir que Valerian es un estereotipo exacerbado del héroe de acción mientras que Laureline despliega toda la empatía y sensibilidad femenina de la que adolece su compañero. Algo con lo que Christin y Mèziéres juegan mucho en sus tramas, pues son recurrentes los gags en que Valerian se queja de haber tenido que salvar a Laureline (con alguna demostración de macho alfa por en medio), mientras que ella le reprocha una y otra vez su conducta irreflexiva y hasta cuadriculada. Y aunque tengo dudas de que alguno de mis personajes femeninos haya alcanzado la excelencia de Laureline, creo que, al menos, no me ciño a los estereotipos de género más de lo debido.

Curiosamente, mientras repasaba fechas para ubicar mejor el momento en que descubrí las aventuras de Valerian, me he dado cuenta de que justo con él se acabó un ciclo de influencias que me hicieron soñar con llegar a las estrellas. Antes de él, me había cautivado Érase una vez... El Espacio (que respiraba ese mismo espíritu optimista a la par que crítico con las injusticias sociales) y la serie de televisión Galáctica (cuyos combates en el espacio me tuvieron mucho tiempo jugando a pilotar mi propio Viper).

Demo Reel - Remastering A Classic from Merrick on Vimeo.
(sí, me gustaban incluso a pesar de ese casco)

Sumado a La Batalla de los Planetas (más conocida como El Comando-G), se podría decir que esas fueron las principales razones por las que soñé durante años con un futuro en el que pudiera viajar por el espacio. Luego llegarían Star Wars y Star Trek, pero para entonces ya sabía que esos mundos estaban demasiado lejos y que mi única esperanza de alcanzarlos consistía en colocarme bajo la piel de alguno de los héroes que creara mi imaginación.

Así que ahora me consuelo pensando que, con un poco de suerte, en algún momento lograré escribir esa historia que hará mirar a unos críos al cielo con la misma ilusión que yo tuve una vez.