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viernes, 27 de noviembre de 2015

Los "Cuentos Cuánticos" (5)

Continuando con el repaso a los relatos incluidos en Ni colorín, ni colorado, esta semana le toca el turno a otro de los clásicos que pasó por el dulcificador prisma de Disney: La Bella Durmiente.

El mayor problema al que me enfrenté con este cuento fue el tono del mismo, que siempre me ha parecido bastante anodino (sobre todo en la versión animada, aunque los elementos "escabrosos" del relato clásico llegaban a lo excesivo). Eso, aparte del hecho de que la princesa resulte ser un personaje tan pasivo (debe haber pocos ejemplos tan literales de "princesa indefensa, aguardando la llegada de un príncipe que la rescate"). Y aunque Maléfica haya sido una de las villanas más interesantes de la historia, centrarme en ella habría ido en contra del espíritu de estos "epílogos". Por eso, y por otras razones que luego expondré, fue uno de los cuentos que más tardé en lograr acometer.

Como ya he dicho, no encontraba ninguna característica en la protagonista que me diera pie a hacer elucubraciones sobre el devenir de su vida después del final "canónico". Y lo más probable es que, si no hubiera desarrollado el concepto de los cuentos "reubicados en otro género", habría acabado por olvidarme de él. Pero una vez escritas las versiones de Caperucita Roja, Pinocho y el Soldado de Plomo, decidí enfocarme en esa perspectiva. Lo cual me llevó a la siguiente asociación de ideas: si la maldición de la bruja decía que la princesa iba a morir, el hechizo posterior del hada se podía considerar que la convertía en una no-muerta. De modo que estuve bastante tiempo barajando la posibilidad de crear un escenario en el que la princesa fuera el "paciente cero" de un apocalipsis zombie.

Sin embargo, este planteamiento solo me ayudó un poco. La idea me atraía, sí, pero no lograba encontrar una forma adecuada de plasmarlo. Hasta que, durante un viaje, se me ocurrió respetar ese trasfondo de mundo mágico y plantear la historia en torno a los principios que dictaba la maldición. De hecho, ateniéndome a la afirmación de que el poder de Maléfica era demasiado grande como para anular su conjuro, se podía decir que el hechizo del hada solo atenuaba la maldición. Que su capacidad para impedir que la princesa permaneciera muerta se basaba en la condición que la propia hada había impuesto para que surtiera efecto: recibir un beso de amor. Y conociendo lo voluble del espíritu humano ¿cuánto tiempo podía durar vivo el amor del Príncipe? De modo que, con esto en mente, redacté el cuento al fin (aunque, como dice un amigo mio en tono jocoso, lo que realmente me inspiró el relato, fueron mis malas experiencias con relaciones fallidas y la consiguiente desilusión en el amor romántico).

Lo malo fue que el resultado acabó siendo una especie de híbrido entre los conceptos de "epílogo" y "cuento reubicado". Una confusión acrecentada por el hecho de estar ambientado en un mundo de fantasía clásica, pero plantear un final nada ortodoxo. Algo que ahora achaco a esas dudas respecto a a su planteamiento. Y, de esto soy aún más culpable, por incorporarlo a la sección de "epílogos" buscando mantener un equilibrio entre el volumen de relatos en ambas partes del libro. De todo lo cual solo he sido consciente a medida que podía recibir los comentarios de más y más lectores. Incluidos los "lectores beta", claro está, que en este caso, como se puede suponer, me habían hecho observaciones de lo más diversas. Pero como quiera que la mayoría de sugerencias se centraron en clarificar el cuento al que hacía referencia y a repasar el final, consideré que el problema se limitaba a ese campo. Y sólo ahora he empezado a pensar si no debería haber incluido este relato junto a las demás reescrituras de cuentos clásicos. ¿Quizás en una próxima edición?

En fin, que este fue un cuento que me costó sacar adelante, y por eso lamento no haber obtenido un resultado más redondo. Aunque, desde luego, no dejo de pensar que es una idea válida. Sobre todo porque sé que, cuando el lector no ha sufrido esas confusiones, el relato ha funcionado tal y como yo esperaba.

Eso es todo por hoy. La semana que viene seguiré acercándome al ecuador de esta sección, y procuraré entreteneros con la disección de cómo redacté otro de los relatos.

Un saludo.



(Ni colorín, ni colorado se puede adquirir en formato físico o digital en Amazon. Y si vives en Madrid y prefieres echarle un ojo antes, pásate por Generación-X Carranza).



(Aquellos que vayan a leerlo, tengan en cuenta la prescripción facultativa del autor: para disfrutar los relatos, no lean más de dos al día. Igual que las bolsas de caramelos, si se lo tragan de una sentada es posible que se les empache)



sábado, 21 de noviembre de 2015

Noticias Vaporosas

O, por decirlo de otra manera, Noticias Steam. Y es que, entre fallos de concursos y presentaciones de libros, los próximos quince días prometen ser muy interesantes para los aficionados a este universo. Así que atentos y agárrense al asiento, señores pasajeros, que el tren va a coger velocidad.

ÁCRONOS 4
El día 17 de Noviembre se dio a conocer, al fin, la lista de relatos que conformarán la próxima antología Steampunk coordinada por Josué Ramos y Paulo César Ramirez. Una lista de la que, por desgracia, no voy a formar parte.

No voy a ocultar mi desilusión. Quienes me sigan a través de Facebook, saben que he pasado el verano encadenando la escritura de distintas convocatorias. Cuando lograba dar por terminado un relato, me ponía de inmediato con el siguiente sin solución de continuidad. Un esfuerzo que fue mayor en el caso concreto de Ácronos, porque el mínimo exigido (6000 palabras) excedía con mucho la longitud habitual de mis relatos. Un problema que se "agravó" ya que, puestos a escribir, acabé excediendo el límite de palabras impuesto (aunque siempre digo que eso es bueno, porque te obliga a recortar y quedarte con lo sustancial del texto).

Así pues, y a pesar del disgusto, aún tengo el consuelo de disponer de un relato con muchas posibilidades. No sólo por el universo que presenta, si no por las opciones de llevarlo más allá y, quién sabe, si no acabar convirtiéndolo en una novela corta. El tiempo lo dirá.


PÁRAMOS LEJANOS
La última novela de Josué Ramos, publicada por Kelonia Editorial, se presentará en Madrid el día 5 de Diciembre, en Manhattan Comics. Así que, si alguien está interesado en hacerse con un ejemplar autografiado de su historia greenpunk, ésta puede ser su ocasión.



FARAWAY (CRÓNICAS DE LEJANA)
Compañero de antología en el primer Ácronos, a Janaceck Jadehierro le había perdido un poco la pista en lo literario. Así que ha resultado una muy grata sorpresa descubrir la publicación de esta colección de relatos con Ediciones 2.0. Un libro que, de seguro, no decepcionará a los steamers más clásicos.

Por desgracia, este artículo llega tarde para la presentación en el Ithilien de Chapinería. Pero os emplazo a ir a la Casa del Libro de Fuencarral, el próximo martes 24 (más información aquí) y haceros con vuestro ejemplar.


EDITO: Se ha confirmado una nueva fecha, el 27 de Noviembre (viernes) en Generación-X Puebla (más información aquí). Luego no digáis que no tuvisteis opciones para conseguirlo...


EXPOSICIONES "STEAM" EN LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA DE MADRID

JULIO VERNE es referencia obligada para cualquier aficionado al Steampuk que se precie. Y hasta el 21 de Febrero está a su disposición "Julio Verne y los límites de la imaginación", que muestra de una manera reducida el mundo en el tiempo de Verne, relacionando sus obras con aventureros y creadores de maravillas que se inspiraron o pudieron influenciar al genio francés: fotografías de la época, artículos "de viaje", instrumental de exploración, películas, planos... Y además, si estáis atentos a la página de Steampunk Madrid, podréis coincidir con algunos caballeros y damas retrofuturistas de paseo por allí. Imposible dar más razones para no perderse este evento.

(fuente de la foto: Madridiario)

THEO JANSEN bien podría ser el protagonista de una novela Steampunk, pues sus "bestias de playa" encajarían a la perfección en cualquiera de sus universos y él mismo responde al prototipo del inventor un tanto excéntrico.

En cualquier caso, las "criaturas" que ha creado en estos 25 años resultan asombrosas. Y aunque sólo sea una pequeña muestra, sorprende ver hasta dónde han llegado sus progresivas evoluciones, que tienen mucho de orgánicas. De hecho, si pudiéramos dotarlas de un cerebro de engranajes, habríamos convertido en realidad el sueño de esos autómatas que han poblado mucha de la literatura Steampunk.


Y nada más. Espero que estas sugerencias os sirvan para pasar un buen rato, y poder seguir informando sobre otras en el futuro. 

Un saludo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Los "Cuentos Cuánticos" (4)

Una semana más, continuo con el repaso a los cuentos de Ni colorín, ni colorado. Y hoy vuelve a tocarle el turno a la sección de clásicos reelaborados. En este caso, a uno de los más tristes que se me pueden venir a la memoria: El soldadito de plomo, de Hans Christian Andersen.

Mi decisión de trasladar el cuento al género de la novela negra se basó en el mismo razonamiento que utilicé para la mayoría de los demás relatos: ¿qué elementos de su trama son típicos de algún género literario? Y aquí tenía a un héroe con problemas, una artista deslumbrante pero atrapada en una jaula de oro y, sobre todo, a un villano despiadado, dispuesto a cualquier cosa para mantener todo ese mundo (y a la dama) en su poder. Esa idea del tirano que controla con mano de hierro el destino de la bailarina me llevó de forma directa al tópico de los jefes mafiosos de película y a las "pupilas" bajo su protección, actuando en siniestros teatros de vodevil. Y una vez decidido que ese cuento era material de una historia policíaca, sólo restaba lo más "fácil": escribirlo.

Bien es cierto que, tal y como hice con algún otro relato del libro, en este caso reaproveché algo que ya tenía escrito para dar forma a la historia. Pero la tentación era enorme, dado que ese relato previo era un ejercicio de estilo en el que había experimentado con el vocabulario y la naturaleza de la novela negra. Y justo porque estaba planteado bajo la inspiración de las viejas películas de detectives fue por lo que heredó a un narrador protagonista, en la piel del típico antihéroe habituado a moverse por los bajos fondos, que se ha visto involucrado en un asunto muy turbio y peligroso. Quizás por todo ese cúmulo de circunstancias es por lo que, en cierto modo, se puede decir que éste es uno de los pocos relatos de la colección que tiene un final "feliz". Algo que también heredó del manuscrito original, donde un apaleado detective confesaba al lector sus conclusiones sobre el caso que había estado llevando entre manos.

En cuanto a las sugerencias y observaciones de los "lectores beta", reconozco que se reprodujeron los comentarios respecto a las dificultades para reconocer el cuento original (lo cual, en esta ocasión, sí me extrañó, pues las referencias parecían muy claras y evidentes). Aparte, me señalaron también que la multitud de motes entre los gangsters podía dar pie a confusión, e incluso el hecho de que su narrador protagonista tenía ciertas similitudes con el de otro de los relatos. Problemas que fui subsanando en la medida en que me resultó viable sin desviarme de mi visión inicial (la posible dificultad de identificar el cuento, por ejemplo, decidí mantenerla, ya que ese juego de ocultación con el lector había acabado formando parte del conjunto de relatos).

El resultado final me satisfizo, a título personal, porque lo considero un acercamiento bastante acertado a un género, el policíaco, que no suelo transitar en mis narraciones. Por lo tanto, me planteó el reto de "salir de mi zona de confort" creativa. y, como ya he dicho, creo que logré hacerlo de forma exitosa. Y poco más puedo añadir sobre el proceso de escritura de este relato, así que os invito a volver la semana que viene y descubrir qué locuras me pasaron por la cabeza mientras escribía otro de los relatos de Ni colorín, ni colorado

Un saludo.


(Ni colorín, ni colorado se puede adquirir en formato físico o digital en Amazon. Y si vives en Madrid y prefieres echarle un ojo antes, pásate por Generación-X Carranza).


(Aquellos que vayan a leerlo, tengan en cuenta la prescripción facultativa del autor: para disfrutar los relatos, no lean más de dos al día. Igual que las bolsas de caramelos, si se lo tragan de una sentada es posible que se les empache)

martes, 17 de noviembre de 2015

Breve Promoción

Aunque ya lo comenté en mi página de Facebook el propio viernes pasado, creo que será bueno que deje constancia también por aquí. Y es que, aprovechando que M Floser anunció que iba a dedicar un espacio en su blog para que otros autores se dieran a conocer, me decidí a mandarle un relato breve, con la esperanza de que sirva para hacerme algo de promoción.

La historia que envié, Castigado, surgió durante el tiempo en que estuve realizando un curso de narrativa en el Hotel Kafka. De hecho, y salvo por algunos cambios menores, se trata del mismo ejercicio que presenté en una de las clases. Pero disfruté tanto elaborándolo, que tenía muchas ganas de poder compartirlo con más lectores. Y esta parecía la ocasión perfecta.

(silla para operaciones, de un psiquiátrico victoriano. Fuente: Herald Sun)

Supongo que mi afinidad con este relato se debe, sobre todo, a haberme dado la posibilidad de combinar varios de mis elementos favoritos a la hora de escribir: una ambientación ci-fi (aunque esto sólo sea obvio al final), una historia capaz de mantener en tensión al lector, y un giro final sorprendente (lo que un querido amigo mio suele calificar como "el chim-pún"), todo ello en menos de mil palabras.

El relato, junto con una biografía literaria que les resultará familiar a los habituales del blog, está disponible aquí. Espero que lo disfrutéis, y que cumpla de paso con su propósito: darme a conocer a nuevos lectores, y que les pique la curiosidad por el resto de cuentos que he publicado.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Actualización de estado

Al tiempo que este año 2015 empieza a preparar la cuenta atrás para despedirse de nosotros, las distintas convocatorias a las que me he presentado van anunciando sus listas de seleccionados. Con suerte más dispar de la que quisiera para mí, me temo.

Siguiendo la secuencia de los hechos, debo hablar en primer lugar de Alambre de Letras II, la convocatoria que ha servido de secuela al primer Alambre de Letras (en el cual tuve el honor de poder participar) y que, por razones lógicas, buscó en la Segunda Guerra Mundial la inspiración en torno a la cual construir sus relatos. En realidad el veredicto se dio a conocer hace casi dos meses, pero entonces yo andaba de viaje y la noticia me pasó inadvertida por completo. Así que no supe que me había quedado fuera hasta hace unos días.  Sin embargo, debo confesar que ya me temía este resultado. No porque creyera que había mandado un mal relato, no. Mis sospechas estaban basadas en dudas sobre el tono de la historia, y si eso le permitiría encajar con el resto del conjunto o no. Al contrario que con Puro Artificio, esta vez no envié un relato tan serio y pesimista. De hecho, se trataba de una ficción en torno a los últimos momentos de la Guerra del Pacífico, bastante trabajada a nivel de información técnica, pero con un giro final que tendía a lo gamberro mediante un guiño a las películas clásicas de serie B. Y, aunque no pueda confirmarlo, creo que fue eso lo que le habrá penalizado más durante la selección. Una pena, porque el primer volumen tuvo una edición muy cuidada y las ilustraciones que acompañaron los relatos (al menos en mi caso) estuvieron basante acertadas.

Volviendo a noticias de mayor actualidad, la semana pasada salió a la venta Supermalia: una antología de relatos centrados en las figuras del superhéroe y el supervillano. Dieciséis historias en las que cada autor jugó a su antojo con los estereotipos y los tópicos que los rodean. Yo, por mi parte (y tras superar un mar de dudas, pues mi pasado como lector de cómics me ofrecía un sinfín de personajes a los que homenajear) me decidí en última instancia por el personaje del anti-héroe justiciero. Una selección que no sucedió por casualidad, pues decidí inspeccionar el cuaderno en el que apunto argumentos o ideas para futuros relatos y allí encontré una propuesta que estaba esperando la ocasión propicia para salir adelante. Además, cuando estaba perfilando el argumento del relato tuvo lugar el espectacular incendio del puerto de Tianjin y, de ese modo, mi Castigo Ejemplar tomó forma por completo, pues me vino a la mente la idea del villano como alguien que no necesariamente necesita poderes sobrenaturales para ser súper. Todo lo cual ayudó a conformar un relato circular cargado de filosofía, pero sin escatimar en acción. Y que, en la versión impresa, está acompañado de una ilustración muy acorde a su espíritu.

(fragmento de la ilustración para Castigo Ejemplar, de Juan Carlos Rivas)

Para finalizar, sólo un breve comentario respecto al futuro. De las convocatorias que faltan por fallarse espero con muchas ganas (y optimismo) el veredicto de dos de ellas; sobre todo, por la cantidad de tiempo que acabé invirtiendo en la redacción de las dos "novelettes" con las que he participado. Sé que siempre digo que me cuesta extenderme en un relato, porque suelo centrarme en lo fundamental de la trama que estoy contando, pero en estos casos disfruté bastante añadiendo detalles a la ambientación para que sus posibles lectores tengan la posibilidad (aunque sea "mirando por el rabillo del ojo") de ver un plano algo más panorámico del universo en el que los he colocado. Aparte, sigo pendiente de un concurso de microrrelatos de terror y, a la vez que vuelvo a apuntar en la agenda los concursos que podrían interesarme en el futuro próximo, he retomado la reescritura de los relatos que pasaron por el batallón de lectores beta la pasada primavera. No vaya a quedarme sin motivos para coger la pluma y escribir...

Y con esto creo que puedo dar por terminada la actualización, esperando tener pronto buenas noticias sobre el devenir de todos esos proyectos. Un saludo.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Los "Cuentos Cuánticos" (3)

Siguiendo con el repaso a los cuentos de Ni colorín, ni colorado, hoy le ha tocado el turno a uno de los héroes clásicos por antonomasia: Pulgarcito.

En el caso del "niño que no era más grande que un pulgar", reconozco que me costó encontrar una buena idea con la que trabajar, ya que no lograba ninguna solución satisfactoria cuando usaba el método con el que abordé la mayoría: pensar en traumas debidos a los sucesos del cuento, exacerbar alguna característica de la personalidad, o elucubrar con represalias por los actos que hubiese llevado a cabo. Sin embargo, al ser un cuento tan reconocido, no quería dejarlo fuera de la colección. De modo que busqué un camino alternativo repasando las distintas versiones publicadas por los autores clásicos. Y ahí fue donde al fin hallé un punto en el que comenzar a hilvanar mi "epílogo".

En concreto la clave me la ofreció Perrault, pues el cuento que él recogió contenía un detalle único y muy interesante: Pulgarcito hacía uso de su astucia para engañar al ogro y que matase a sus hijas en lugar de sus hermanos. El héroe presentaba así un lado gris que decidí aprovechar, considerando la posibilidad de un universo en el que narrador y personaje pudieran encontrarse cara a cara.

Con esos conceptos en mente, sólo me faltaba desarrollar la ambientación en la que iba a tener lugar la historia y concretar las condiciones en que se produciría el peculiar encuentro. Lo primero fue relativamente sencillo, pues procuré evocar la Europa pre-industrial en la que el personaje del  cuenta-cuentos vagando de un lado para otro con sus historias era casi un elemento más del paisaje. La segunda parte, el encuentro, no tuvo más remedio que adaptarse a la concepción de todo el libro, de modo que la reunión entre un héroe de cuento y el narrador que pone en duda su honradez no podía resolverse de forma amistosa.

Respecto a la reescritura, éste es uno de los relatos que supe que iba a tener que retocar en cuanto empecé a recibir las notas de los lectores beta. Por una parte, debido al evidente problema que habían tenido para identificar el cuento que estaba referenciando. Un fallo acentuado por la introducción a la trama, que necesitaba que estableciera mejor el tono y la identidad del personaje protagonista. Pero, al final, creo que puedo sentirme satisfecho con esta historia del héroe desquiciado por unos "malos biógrafos" que lo están difamando. Aunque este Pulgarcito no conserve demasiado del simpático niño diminuto que salvó a sus hermanos de ser devorados por el ogro...

Y hasta aquí este artículo. En próximas entregas, nuevas aclaraciones sobre el proceso de creación de los demás relatos. 


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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Penumbra: Crónica de un Cónclave

Aquellos que no frecuenten las redes sociales dedicadas a la literatura de terror desconocerán el hecho; pero, entre el 23 y el 25 del pasado Octubre, Zaragoza se convirtió en el epicentro del género a nivel nacional (con permiso de la Semana Gótica de Madrid).

Ideado por el editor de Saco de Huesos (y presidente de Nocte), Juan Angel Laguna Edroso, este Cónclave del Terror se propuso reunir reunir a artistas y obras de todos aquellos campos en los que se pueda trabajar con tan atávico sentimiento: literatura, fotografía, ilustración, video, juegos de mesa y ordenador... y hasta música. Un proyecto cuyo éxito se fue calculando a medida que iban anunciándose patrocinadores (Tyrannosaurus Books, Tusitala, Diábolo Ediciones, Edaf, Cátedra...) y personajes invitados (David Jasso, Roberto Malo, Charles Athman...), con lo que se podía adivinar un plantel de propuestas muy interesantes.

El mayor pero que se le puede poner a todas las jornadas fue el lugar donde se realizaron: una sala de conciertos heavy. Sobre todo, por la molestia que supuso en varias ocasiones la algarabía de fondo a la hora de mantener un debate o, sencillamente, oír lo que se estaba diciendo. No quiero decir con esto que hubiera un continuo coro de vándalos melenudos impidiendo el desarrollo de las actividades, pero habría sido bueno estar libre de esa clase de interferencias (de las cuales también fuimos culpables los asistentes cuando, desentendiéndonos de la actividad de ese momento, comenzábamos a charlar entre nosotros). 

Hecho este inciso crítico, va siendo hora hablar sobre las variadas actividades que tuvieron lugar durante esos tres días, y en las que se animó a participar a todos, ya fuera promoviendo debates durante las mesas redondas o de forma directa como concursantes.

Lecturas: fueron varios los autores que acudieron a leer relatos, en mayor o menor número según su extensión, consiguiendo en la mayoría de los casos sobreponerse al miedo escénico y las dificultades de recitar. Además, la actividad acabó por convertirse en un comodín con el que rellenar pausas inesperadas, y algún autor se descubrió de pronto frente al micrófono después de que Juan Angel apareciera para convencerle.

Aunque no pude asistir a todas las lecturas, resaltaría la maña de LG Morgan para dar vida a su Oscuro Beltane, así como la simpatía de David Jasso (que acabó leyendo más de lo que quería) y la pena que me dio perderme la lectura de Ana Arranz, una de las grandes amistades que me llevo del evento.

Proyecciones de cortometrajes: con unos medios algo escasos pero muchísima buena voluntad, Penumbra sirvió para conocer obras audiovisuales de todo el mundo que no suelen salir fuera de los festivales. A título anecdótico, cabe decir que se había organizado un festival de cine de terror en las mismas fechas. Así que, de repetirse ambos eventos, espero que puedan acabar fundiéndose en una misma convocatoria.

De todas las obras que pude ver, me quedo con Hotel, de Jose Luis Alemán. Una pieza de ambientes asfixiantes y toques surrealistas con un gran poder visual, que juega a plantearnos una paradoja final bastante sorprendente.

Mesas redondas: en mi caso, una de las principales razones para asistir al Penumbra fueron las charlas programadas. Para alguien que practica el terror de forma tangencial, me interesaban mucho los conceptos e ideas que pudiera aprender para luego ponerlos en práctica. Así que, en ese sentido, disfruté escuchando y participando de los debates, aunque la mayoría se me quedaron cortos (y seguro que lamentaré haberme perdido las del domingo).


En este apartado me resulta complicado hacer una selección. Todas las mesas tenían algún punto que me resultaba interesante, e insisto en que aún podría haberse sacado más "jugo" a ciertos temas si se hubiera dispuesto de más tiempo. La charla sobre revistas digitales, por ejemplo, derivó hacia un debate sobre la situación con los contenidos digitales (legales e ilegales) que, por supuesto, habría podido prolongarse hasta el infinito. El breve ensayo de Ángeles Pavía, respecto al origen de las mitologías del hombre lobo y las brujas, daba pie a horas y horas en las que citar textos de referencia (y  a un ciclo de charlas sobre otra criaturas de la mitología contemporánea). El debate sobre el desarrollo de juegos en torno a la temática del terror se quedó reducida a un paseo por los ejemplos más emblemáticos de cada plataforma, y eché de menos que se hablara más sobre la atracción del villano como personaje a encarnar por los jugadores, la importancia que están consiguiendo los recursos técnicos para la inmersión del jugador en realidades virtuales, etc... La mesa redonda sobre el uso o abuso de los tópicos del terror literario fue igualmente interesante y graciosa, y sólo por el número de ponentes y la cantidad de referencias que se podrían mencionar es algo que necesita horas para tratarse en profundidad. Por último, el debate sobre el Mundo Z dio pie a algunos momentos hilarantes, y a repasar este universo tan amado como odiado por el público.

Charlas "musicales": Fernando Lafuente nos sorprendió (a mi, al menos) con una charla sobre la música de King Diamond y su capacidad para utilizar el Heavy como medio de narración de historias de terror, en lo que podría describirse como "disco novelas".

Actividades alternativas: además de todo lo anterior, también hubo toda una serie de actividades con las que entretenerse: monólogos de terror (con maestros de ceremonia del nivel de Roberto Malo y David Jasso), un puesto donde comprar ejemplares, un "pozo de libros" en el que encontrarse con libros usados, amén de un juego de preguntas sobre el mundo del terror, una justa de microrelatos y algunas partidas de demostración de juegos de tablero.

A este respecto, y a riesgo de resultar "soso", confieso que sólo participé en una de las actividades: la visita al Palacio de la Aljafería. Y, teniendo en cuenta que su horario se solapaba con otros eventos, se puede decir que fue todo un éxito con casi una veintena de curiosos. Además, tanto LG Morgan como su colega demostraron un conocimiento enorme sobre la historia del edificio. Eso sí, y por ser quisquilloso, dado que uno de los propósitos de la visita era hablar sobre cómo utilizar un escenario real para convertirlo en un escenario literario, yo propondría visitas similares en las que varios autores que se hubieran inspirado en determinado lugar comentaran de qué modo lo habían incorporado a sus textos.


Y hasta aquí llega mi crónica, menos extensa y completa de lo que quisiera. Confío en que mis críticas no molesten a nadie, y espero con ganas que el año que viene pueda volver a comentar qué fue del II Cónclave de Terror en Zaragoza.